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Opinión

Con retraso y sin preguntas para El Intra Salta: así fue la conferencia de Gustavo Sáenz y Diego Santilli

Al final, el único anuncio claro fue que no habría anuncios, solo un gesto de apoyo que suena más a monólogo que a diálogo.

Gustavo Sáenz

SALTA.- (Por Diego Nofal) La puntualidad no parece ser una virtud destacada en la agenda política salteña de los últimos tiempos. Este lunes, el gobernador Gustavo Sáenz y el ministro del Interior de la Nación, Diego Santilli, ofrecieron una conferencia de prensa conjunta. El evento comenzó con casi dos horas de retraso respecto al horario oficialmente pautado para los medios.

Los periodistas ya habían calculado mentalmente cuántas tazas de café de más consumirían durante la espera, pero nada de esto pasó porque el gobierno no les invitó nada a los periodistas que esperaron por dos horas y que tenían el bar más cercano a 100 metros. Finalmente, las autoridades aparecieron para reseñar brevemente los temas tratados en su reunión privada. Prometieron luego un espacio para preguntas, el cual se organizaría según el orden de llegada de cada medio.

Sin embargo, esa promesa demostró tener la consistencia de una cucharada de azúcar en el café imaginario de la prensa. El Intra Salta, un medio digital local, fue el tercero en acreditarse para el evento. Pese a ello, cuando llegó su turno para consultar, prefirieron darle lugar a un medio oficialista y luego la conferencia fue abruptamente clausurada.

Solo pudieron intervenir los medios afines al oficialismo provincial y nacional

 Resulta curioso que solo hayan podido intervenir los medios afines al oficialismo provincial y nacional. El único medio opositor presente en la sala se quedó con la palabra en la boca, o más bien, en el bloc de notas. La escena dejó un sabor amargo y una pregunta flotando en el aire sin respuesta.

Otra de las curiosidades del encuentro giró en torno a las consultas que sí se permitieron formular. Varios colegas de medios oficialistas preguntaron al gobernador sobre una posible nueva postulación a la reelección. La ley salteña, en principio, no permite que un mandatario ejerza tres períodos consecutivos en el cargo. 

Sáenz esquivó la pregunta sobre la Corte de Justicia

No obstante, la nueva conformación de la Corte de Justicia provincial podría cambiar ese escenario legal. Sáenz, con la habilidad de un malabarista, esquivó la pregunta sin confirmar ni descartar sus ambiciones. La política, a veces, parece un juego donde las reglas se reescriben sobre la marcha.

En cuanto a anuncios de gestión, la conferencia estuvo más seca que el lecho de un río salteño en pleno agosto. No hubo proyectos nuevos, ni inversiones comprometidas, ni planes reveladores para la provincia.

 En cambio, sí hubo espacio para un sutil pase de facturas, metafóricamente hablando, claro. El gobernador Sáenz reconoció que la provincia tomó un crédito para reconstruir la Ruta Nacional 51. Dicha vía, por definición, es responsabilidad exclusiva de la administración nacional. La provincia, una vez más, pone la plata donde la Nación no pone el hombro.

Para los salteños, una sensación de deja vu

Esta situación genera una sensación de déjà vu para los salteños, algo así como ver la misma película dos veces. El gobierno provincial sigue mostrando una postal de colaboración con el gobierno nacional. Sin embargo, el flujo de obras y fondos federales hacia Salta parece moverse a paso de vicuña. Se repite la lógica de esfuerzo unilateral, donde la provincia carga con obligaciones que no le corresponden. Los resultados concretos brillan por su ausencia, igual que las respuestas incómodas en ciertas ruedas de prensa.

La anécdota del medio silenciado no es un detalle menor en este entramado. Revela un modus operandi donde el control del mensaje prima sobre la transparencia. Se simula una apertura democrática con la prensa, pero se filtran cuidadosamente las voces permitidas. El humor surge de la previsibilidad del guion, donde hasta el retraso inicial parece una táctica para desgastar a la audiencia. Al final, el único anuncio claro fue que no habría anuncios, solo un gesto de apoyo que suena más a monólogo que a diálogo.

En conclusión, los salteños asistieron a otro capítulo de una serie burocrática que ya cansa. Un encuentro de alto nivel que se destacó por su falta de puntualidad y de contenido sustancial. Con preguntas filtradas y un medio opositor convenientemente acallado cuando iba a hablar.

Con el fantasma de una reelección ilegal flotando en el ambiente sin que nadie le ponga el cascabel. Y con la confirmación de que Salta sigue financiando, con sus propios recursos, las deudas de la Nación. El balance, francamente, no da para más que una sonrisa irónica y un suspiro de resignación.