Connect with us

Hola, ¿qué estás buscando?

Elintra.com.arElintra.com.ar

Opinión

Diego Santilli se reunió con dirigentes locales y su apoyo al voto electrónico constituyó un desplante político

La visita del ministro del Interior nacional, Diego Santilli, a Salta dejó más claros los silencios que las palabras pronunciadas en público.

Santilli

SALTA.- (Por Diego Nofal) La visita del ministro del Interior nacional, Diego Santilli, a Salta dejó más claros los silencios que las palabras pronunciadas en público. Su misión central era asegurar el voto de los diputados y senadores salteños para la reforma laboral del presidente Milei. Un objetivo político clásico y transparente como un acto eleccionario bien armado, por así decirlo. La provincia, una vez más, se perfila como un apoyo numérico crucial para el Gobierno nacional en el Congreso. Esta dinámica no es nueva y los salteños ya están más que familiarizados con ella. La historia se repite con una precisión que aburre incluso a los cronistas más pacientes.

Al ser consultado por la prensa sobre la posibilidad de que lleguen nuevas obras a la provincia, Santilli se limitó a mencionar una “nutrida agenda de trabajo”. Esa frase, en el diccionario político práctico, suele traducirse como una agenda vacía de compromisos concretos para la gente. En líneas generales, significa que no habrá anuncios espectaculares para la gente ni ofertas que favorezcan directamente a los salteños. Simplemente, otra vez se negociarán los votos de los representantes provinciales a cambio de promesas abstractas. Un trueque donde nuestra provincia lleva años perdiendo el remate, por seguir con la metáfora mercantil.

Si bien se reunió con dirigentes libertarios locales y otras autoridades partidarias de la provincia –un gesto que cumplió con el ritual básico de la política interna–, el ministro también se deshizo en elogios públicos para el gobernador Gustavo Sáenz, un aliado necesario pero de otro espacio político. No obstante, el verdadero desplante no estuvo en la falta de cercanía con su estructura provincial, sino en una postura explícita sobre un tema clave: el voto electrónico.

Este punto resultó ser el quiebre político más relevante de su visita. Santilli aseguró que el voto electrónico garantiza la transparencia, al igual que la boleta única de papel, contradiciendo abiertamente la posición de los dirigentes locales que defienden a ultranza el método tradicional. Recordemos que Diego Santilli viene de la gestión de Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad de Buenos Aires, donde se intentó incorporar el voto electrónico con un éxito más bien discreto y mucha polémica incluida. Sus declaraciones, por lo tanto, sonaron a disco rayado para quienes en Salta han pedido insistentemente al Gobierno nacional que mantenga el sistema de voto en papel.

Es decir, el desplante a las autoridades partidarias locales fue fundamentalmente político, al apoyar una medida que contraviene los planteos de su propio espacio en la provincia. Aunque se sostuvieron encuentros con los referentes salteños, la postura sobre el voto electrónico deshizo en una sola frase un pedido clave hacia los gobernantes nacionales. La jugada dejó en evidencia las tensiones entre el ala más dura del libertarismo y los pragmáticos del Gobierno. Una puja donde Salta, una vez más, es el tablero donde se juegan partidas ajenas.

La conclusión para los salteños parece ser la misma de siempre, con un toque de humor involuntario. Nuestros votos en el Congreso son moneda de cambio para leyes cruciales del oficialismo. A cambio, recibimos vagas promesas de una agenda nutrida, que no nutre ni las esperanzas ni la infraestructura local. Mientras, las internas del partido gobernante se ventilan aquí con diferencias ideológicas pintorescas y desencuentros políticos estratégicos. Un espectáculo que ya tiene más episodios que una telenovela de mediodía, pero con finales predecibles.

Al final del día, la visita dejó un sabor amargo y una lección repetida. La política nacional nos visita con la mano extendida para pedir apoyo legislativo inmediato. Sin embargo, esa misma mano puede tomar posturas que no responden a los intereses planteados por el territorio. Los salteños, expertos en paciencia, asistimos a otra función del circo político federal. Solo queda esperar que, en algún futuro acto, el malabarista no se le caigan los platos que prometió.

La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
X @turconofal.