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Opinión

¿La cartelería municipal tiene nuevo dueño?: la sombra de Troka

En las últimas semanas, el paisaje urbano comenzó a cambiar de manera sorpresiva y pintoresca. Carteles de empresas privadas, desde gaseosas hasta servicios internet, aparecieron en los espacios que son propiedad municipal.

Troka

SALTA.- (Por Diego Nofal) Los carteles de publicidad callejera en la ciudad de Salta son un patrimonio visual que pertenece a la municipalidad de la capital. El municipio tiene la facultad legal de concesionar el usufructo de esa cartelería urbana a terceros, eso no es ningún secreto. Durante los dos primeros años del intendente Emiliano Durand, esos espacios estuvieron bajo control directo de la comuna.

Se utilizaban principalmente para colocar propaganda del gobierno provincial o de la misma municipalidad, comunicando obras y acciones de gobierno. Esa práctica, en sí misma, no parecía mala e incluso podía considerarse beneficiosa para la ciudadanía, un uso racional de un recurso público. Los contribuyentes salteños, que sufren aumentos impositivos con puntualidad trimestral, al menos veían ahí información de servicios.

Pero en las últimas semanas, el paisaje urbano comenzó a cambiar de manera sorpresiva y pintoresca. Carteles de empresas privadas, desde gaseosas hasta servicios internet, aparecieron en los espacios que son propiedad municipal. Nos preguntamos entonces, con genuina curiosidad periodística, si se ha concesionado oficialmente el usufructo de la cartelería.

Porque si así fue, alguien olvidó publicar la decisión en el Boletín Oficial, un despiste administrativo notable. Al menos, no figura ninguna resolución o decreto que avale tal cambio de manejo en los registros de acceso público. Por lo tanto, desconocemos si el recurso sigue en manos del municipio o si ha pasado a una empresa privada.

Sin embargo, al juzgar por la naturaleza de los nuevos avisos que tapizan la ciudad, una sospecha crece detrás de la trama. La sombra alargada de la empresa Troka comienza a proyectarse sobre estos carteles municipales. Dicha empresa pertenece al empresario Federico Storniolo, figura conocida en ciertos ámbitos. A su vez, Troka está fuertemente vinculada al asesor multifacético Juan Pablo Rodríguez Messina, un nombre que suena en distintos pasillos del poder. Tratándose de un negocio municipal jugoso, no sería extraño imaginar la mano de esta empresa operando tras bambalinas.

La opacidad en el manejo es tan densa que casi se puede palpar, como un día de humo en la capital. Esta falta de claridad genera más preguntas que respuestas para los vecinos, quienes merecen transparencia. Si hay una concesión, debe anunciarse a los cuatro vientos y con todos los detalles legales del caso. Si no la hay, entonces debemos explicar por qué la publicidad privada ocupa espacio fiscal. El silencio administrativo solo alimenta la especulación y la desconfianza en las instituciones, un lujo que Salta no puede permitirse.

La situación se vuelve aún más intrigante al considerar un dato no menor de la crónica política local. El hermano de Juan Pablo Rodríguez Messina se desempeña como funcionario dentro de la misma municipalidad de Salta. Esta coincidencia, sin sugerir nada impropio, inevitablemente agrega otro condimento a la sopa de rumores. La ciudadanía espera que los negocios públicos se manejen con absoluta pulcritud y distancia de posibles conflictos de interés. La aparición de Troka en este escenario pide a gritos una explicación oficial clara y contundente por parte de las autoridades.

Mientras tanto, los carteles siguen allí, vendiendo productos con la eficacia silenciosa de quien tiene el mejor puesto del bazar. Los salteños circulan por debajo, pagando impuestos que sostienen la estructura municipal que administra esos espacios. El humor surge al pensar que, tal vez, encontrar la resolución municipal sea más difícil que hallar un unicornio en la Plaza 9 de Julio. La transparencia debería ser la norma, no un acto de magia o un premio sorpresa dentro de un alfajor.

Es hora de que el municipio de Salta aclare este misterio urbano que decora nuestras avenidas. La cartelería pública no puede ser un territorio gris donde operen sombras corporativas o intereses poco claros. Exigimos que se informe si Troka o cualquier otra empresa tiene ahora la concesión de este patrimonio visual de todos. Los contribuyentes merecen saber quién se beneficia económicamente de los postes que pagan con su esfuerzo, la democracia se nutre de luz, no de sombras. El llamado es al intendente Durand para que ordene una explicación pública y detallada sobre el destino de la cartelería municipal.

La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
X @turconofal.

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