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Opinión

Pese al apoyo nacional: ¿Gustavo Sáenz sale a colocar deuda?

El gobierno nacional no ha hecho por Salta nada que realmente valga la pena destacar si hablamos de transformaciones profundas.

Gustavo Sáenz

SALTA.- (Por Diego Nofal) El gobernador Gustavo Sáenz se ha mostrado como un férreo aliado del gobierno nacional en los últimos meses, lo que le valió decenas de críticas tanto en el plano local como en las filas del peronismo disidente a nivel país. Mientras en otros distritos llueven los cuestionamientos a las políticas de la Casa Rosada, nuestro mandatario decidió jugarse enteramente por un diálogo fluido y un acompañamiento que, según sus propias declaraciones, tiene un solo objetivo. Ese objetivo sería conseguir mejores condiciones económicas y sociales para Salta, algo que hasta ahora, con honestidad brutal, los ciudadanos no terminamos de percibir en nuestra vida cotidiana más allá de algún anuncio rutilante.

La realidad muestra que, pese a los coqueteos y las sonrisas en los actos oficiales, el gobierno nacional no ha hecho por Salta nada que realmente valga la pena destacar si hablamos de transformaciones profundas. Claro que llegaron algunos giros de fondos discrecionales y se pavimentaron algunos parches en rutas provinciales, pero eso no es precisamente el abrazo federal que prometían los discursos. Mientras tanto, la provincia sigue arrastrando problemas estructurales y la gente se pregunta si tanta fidelidad no estará siendo mal recompensada o si, directamente, estamos rifando el destino provincial a cambio de migajas.

Pero la situación podría ser mucho más grave de lo que imaginamos y el velo se corrió gracias a una publicación en redes sociales que encendió todas las alarmas. El exdiputado nacional Emiliano Estrada soltó un tuit que sacudió la modorra política al advertir que la provincia de Salta se aprestaría a salir a tomar deuda en los mercados, una noticia que cayó como un baldazo de agua fría. Apoyamos reformas antipopulares y nos jugamos la relación con la Nación para, al parecer, terminar endeudándonos y comprometiendo las finanzas de las próximas generaciones sin que nadie nos explique a cambio de qué.

Si a esto le sumamos que desde septiembre del año 2025 Salta no publica absolutamente nada sobre su información fiscal, el cóctel es explosivo y la desconfianza ciudadana crece exponencialmente día a día. Ninguno de los salteños puede saber hoy cuál es la verdadera situación de las cuentas públicas, si los ingresos crecen o si el ajuste lo pagan siempre los mismos. No podemos ni siquiera aseverar que la ayuda prometida por el gobierno nacional no esté llegando, porque simplemente no tenemos acceso a los números que deberían ser de público conocimiento en un estado republicano y transparente.

Así las cosas, venimos quejándonos desde hace más de dos años de que no se conoce cuánto dinero gasta el estado provincial en pauta oficial a los medios de comunicación, un agujero negro que siempre generó sospechas. Ahora, para colmo de males, tendremos que agregar un nuevo motivo de preocupación a la lista porque no solo ignoramos el destino de esos fondos publicitarios, sino que tampoco sabemos con cuánto dinero cuenta realmente nuestra provincia. La opacidad parece haberse vuelto una política de estado y eso, en tiempos de vacas flacas, resulta sencillamente inaceptable para cualquier ciudadano que quiera dormir tranquilo.

¿Acaso los salteños merecemos que nos tomen el pelo de esta manera, apoyando incondicionalmente a un gobierno que no nos da nada concreto y encima salimos a endeudarnos como si no hubiera un mañana? La pregunta flota en el aire mientras los funcionarios callan y los números se esconden en algún cajón del Ministerio de Economía provincial. El humor popular, que siempre encuentra una vuelta de tuerca, ya empieza a bromear con que el apoyo nacional consiste en prestarnos el teléfono para llamar a los bancos a pedir plata prestada, una ironía que duele por lo certera.

Lo más grave es que esta eventual toma de deuda hipotecará el futuro de todos los salteños, especialmente de aquellos que hoy no tienen trabajo o ven cómo sus ingresos no alcanzan para llegar a fin de mes. Si vamos a endeudarnos, al menos debería ser para obras monumentales o para transformar la matriz productiva, pero con la falta de transparencia reinante, nadie garantiza que los créditos no terminen engrosando gastos corrientes o tapando baches de manera cosmética. Exigir respuestas claras ya no es un capricho opositor, sino una necesidad imperiosa de una sociedad que está harta de pagar los platos rotos sin haber sido invitada a la cena.

En definitiva, el gobernador Sáenz debería explicar cuanto antes si el tuit de Estrada es un error o si realmente Salta se prepara para colocar deuda mientras oculta sus cuentas desde septiembre. Porque si vamos a apoyar al gobierno nacional con tanto fervor, que al menos ese apoyo se traduzca en beneficios visibles y no en un pasaje directo al cementerio de los créditos impagables. Mientras tanto, los salteños seguiremos esperando que algún funcionario tenga la gentileza de contarnos qué pasa con nuestra plata, aunque sea con un poco de ese humor que nos caracteriza para digerir las malas noticias.

La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
X @turconofal.