SALTA – El intendente Emiliano Durand dejó definiciones contundentes en su discurso de apertura de sesiones y ratificó el rumbo que viene marcando su gestión: tras aplicar incrementos que alcanzaron hasta un 600% en distintos conceptos municipales, ahora endurece su postura frente a quienes desarrollan actividades informales en el espacio público. Lejos de matizar el mensaje, el jefe comunal aseguró que no será contemplativo con quienes tengan kioscos o puestos de venta de comida en la vía pública.
«El espacio público no puede ser tierra de nadie. Banco al que quiera laburar, al que trabaja y todos los días se esfuerza no a costa del otro, no ocupando una vereda, no tomando una plaza, no ensuciando el espacio público», declaró durante la sesión de apertura de las sesiones ordinarias del Concejo Deliberante. Y agregó: «Ordenar no es perseguir. Ordenar es cuidar».

La declaración no pasó desapercibida. En un contexto económico adverso, donde la informalidad es muchas veces la única alternativa para cientos de familias, el anuncio fue interpretado como un mensaje directo a los sectores más vulnerables. La decisión política apunta a reforzar controles y avanzar sobre quienes ocupen espacios públicos con actividades comerciales no habilitadas, sin distinción entre grandes estructuras y pequeños trabajadores de subsistencia.
La contradicción, señalan distintos sectores, se evidencia en casos puntuales. Uno de los ejemplos más claros se ubica en avenida Belgrano esquina Siria, donde históricamente funcionó un puesto de venta de comida y hoy opera un kiosco perteneciente a una cadena comercial.
Mientras se endurece el discurso contra los vendedores informales, se habilitan emprendimientos formales en espacios donde durante años trabajaron familias que hoy quedan bajo la lupa municipal. La tensión entre ordenamiento urbano y sustento económico vuelve así al centro del debate político en la ciudad.