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Opinión

Un mapita para Moreno

El fervor patriótico del senador provincial Daniel Moreno tropezó con la precisión histórica y geográfica.

Daniel Moreno

SALTA – Para los legisladores de Salta, la etapa de homenajes en los recintos parlamentarios suele convertirse en el momento más sublime de la sesión. Ante la preocupante escasez de debate legislativo propiamente dicho y la falta de proyectos de fondo que discutan la realidad estructural de la provincia, el uso del micrófono en este tramo se vuelve vital. Es el único instante que encuentran para ensayar un discurso que intente acercarlos a la ciudadanía y justificar la banca.

En la última sesión, el escenario fue usufructuado por Daniel Moreno, senador por el departamento La Caldera, quien tomó la palabra para conmemorar una de las fechas más sensibles del sentimiento salteño: el 7 de junio de 1821, el día en que el General Martín Miguel de Güemes fue herido de muerte e inició su última cabalgata hacia la inmortalidad.

El recuerdo de una travesía y el error geográfico

«No quiero dejar pasar una fecha importante para Salta y es un orgullo hablar del tema», arrancó el legislador caldereño. Moreno rememoró la tradicional marcha que evoca el último trayecto del héroe nacional: «El 7 de junio de 1821 lo hieren al general, aquí justamente en esta plaza (?). Donde hace 41 años se hace una marcha desde la plaza Balcarce hasta la Quebrada de la Horqueta. Es una marcha que inició el gobernador Roberto Romero donde salimos a las 9 de la noche y llegamos a las 5 de la mañana. Fue una odisea bastante interesante y bastante linda. Está bueno recordarla y fomentarla porque es parte de nuestra historia y esencia como salteños», expresó envalentonado.

Sin embargo, el fervor patriótico del senador tropezó con la precisión histórica y geográfica. En su alocución, Moreno confundió los escenarios urbanos de la capital salteña al mencionar la «Plaza Balcarce», un espacio inexistente bajo ese nombre en el casco céntrico vinculado a la gesta, en lugar de la Plaza Belgrano.

La verdadera historia de la emboscada

La historia —y la cartografía salteña— dictan otra cosa. Aquella fatídica noche de junio de 1821, el líder de la guerra gaucha fue emboscado en la esquina de las actuales calles Balcarce y avenida Belgrano, en las inmediaciones de la Plaza Belgrano.

El ataque sorpresa estuvo comandado por el coronel realista José María Valdés, apodado «Barbarucho», quien ingresó a la ciudad con una columna de 400 hombres guiados por traidores locales. Al verse rodeado, Güemes intentó romper el cerco montando a caballo y saltando por sobre dos pelotones enemigos. Fue justamente al cruzar el antiguo Tagarete del Tineo (hoy avenida Belgrano) donde recibió un impacto de bala en la espalda. Debido a que el general padecía de hemofilia, aquella perforación se convirtió en una herida mortal que jamás cicatrizó.

Herido y debilitado, pero firme en su negativa a pactar con los realistas, Güemes emprendió su último recorrido a caballo hacia los cerros. Custodiado por sus fieles gauchos, resistió diez días de dolorosa agonía hasta fallecer el 17 de junio bajo la sombra de un cebil en la Quebrada de la Horqueta.

Placas y memoria urbana

El furcio del senador Moreno expone, a veces, las distancias entre la retórica legislativa y el rigor de los hechos que se pretenden homenajear. Actualmente, dado que el sitio exacto donde los historiadores ubican la descarga realista quedó sepultado bajo el asfalto de la avenida Belgrano, la placa recordatoria que rinde tributo al inicio del martirio de Güemes se encuentra emplazada en la Plaza Belgrano.

La fecha, pilar de la identidad de la provincia, volvió a encender los micrófonos de un Senado que prefiere el refugio seguro de las efemérides antes que la complejidad de los debates contemporáneos.