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Salta

Una compañía asociada a SAETA triplicó su exposición bancaria mientras aumentan los gastos del transporte

Datos del Banco Central revelan que varias firmas del sector incrementaron de manera significativa su consumo financiero durante el último año, sin registrar atrasos ni problemas de mora bancaria.

SAETA
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SALTA – Mientras el sistema de transporte del área metropolitana de Salta atraviesa una situación de incertidumbre, incluso después de la restitución del servicio nocturno, algunas de las empresas privadas que operan recorridos bajo la órbita de SAETA muestran una realidad financiera muy distinta. Datos del Banco Central, según Gente de Salta, revelan que varias firmas del sector incrementaron de manera significativa su consumo financiero durante el último año, sin registrar atrasos ni problemas de mora bancaria.

Uno de los casos más llamativos es el de Eduardo Ale S.R.L., empresa vinculada a recorridos de la línea 6. Según los registros oficiales, pasó de informar un consumo financiero de $1.551,9 millones en abril de 2025 a $4.301 millones en abril de 2026. El salto fue de $2.749,1 millones, equivalente a un incremento interanual del 177,1%, lo que implica que prácticamente triplicó su exposición financiera en apenas doce meses.

La firma figura además sin incumplimientos bancarios, en un contexto donde los balances de SAETA reflejan crecientes dificultades para sostener la operación del sistema. De acuerdo con el último estado contable publicado por la empresa estatal, el gasto en combustible representó una de las principales fuentes de presión sobre las cuentas, contribuyendo a pérdidas operativas que superaron los $67.800 millones.

El fenómeno no se limita a una sola empresa. Ale Hermanos S.R.L., operadora de servicios vinculados al corredor 5, también registró un fuerte crecimiento en su consumo financiero. La compañía pasó de $2.529,7 millones en abril de 2025 a $5.094,3 millones en abril de 2026, lo que representa un aumento del 101,4%.

Por su parte, Alto Molino S.R.L., vinculada al corredor 7, elevó su exposición financiera desde $2.462,8 millones hasta $3.885 millones en el mismo período, registrando una suba del 57,7%.

Empresas privadas que le demandan más al Estado

Los números de estas empresas contrastan con la situación general del sistema de transporte metropolitano. Los balances de SAETA muestran una estructura cada vez más dependiente de los aportes estatales para cubrir la diferencia entre los ingresos por boletos y los costos reales de funcionamiento.

Según los estados contables cerrados al 31 de diciembre de 2024, los últimos disponibles, SAETA obtuvo ingresos por ventas de servicios por $51.117 millones. Sin embargo, el costo de los servicios prestados alcanzó los $137.719 millones. En otras palabras, el sistema gastó casi tres veces más de lo que recaudó, generando una pérdida bruta de $86.602 millones.

Esa brecha fue compensada principalmente por aportes del Gobierno provincial. Durante 2024, los fondos provinciales destinados al funcionamiento del sistema alcanzaron los $90.968 millones, mientras que los subsidios nacionales sumaron apenas $1.161 millones. De esta manera, la Provincia pasó a sostener prácticamente la totalidad del financiamiento público reflejado en los balances de SAETA.

En ese contexto, el crecimiento del endeudamiento y del consumo financiero de algunas empresas privadas que operan dentro del sistema abre interrogantes sobre la dinámica económica del transporte metropolitano, en momentos en que la discusión pública gira en torno a la falta de recursos, los costos operativos y la continuidad de determinados servicios.

El combustible concentra casi la mitad del costo

Dentro de la estructura de costos del sistema, el combustible fue, por amplio margen, el gasto más significativo. Durante 2024, el reconocimiento de combustible a los operadores demandó $67.814 millones, una cifra que representó cerca de la mitad del costo total de los servicios prestados. El monto superó a otros rubros clave, como los pagos a operadores, el reconocimiento de salarios, los premios por desempeño, las comisiones de recaudación y los gastos vinculados a la gestión de flota.

La fragilidad financiera del sistema también fue advertida por los auditores externos. En el informe correspondiente al ejercicio 2023, señalaron que la situación económica de SAETA se venía repitiendo de manera sostenida en los últimos años y que ello podía generar una “duda sustancial” sobre la capacidad de la empresa para continuar operando normalmente.

Lejos de disiparse, esa preocupación volvió a reflejarse en el balance 2024. En esta oportunidad, los auditores remarcaron la existencia de una “incertidumbre significativa” respecto de la sustentabilidad financiera de la compañía y destacaron que su equilibrio económico depende de manera directa de los aportes operativos realizados por los gobiernos provincial y nacional.