SALTA – De cara a la carrera presidencial, el gobernador Gustavo Sáenz comenzó a plantear la necesidad de que los mandatarios provinciales tengan un rol central en la construcción de una alternativa política a nivel nacional. En una entrevista con Matías Bonelli, el mandatario provincial consideró que la Liga de Gobernadores de 2023 terminó atravesada por las aspiraciones personales de distintos dirigentes. “Nosotros no formamos parte de eso pero según mi visión se anticiparon mucho. Ahí todos querían ser presidentes y así empezaron las peleas entre ellos, con mucho tiempo de anticipación”, sostuvo.
Para Sáenz, el desafío ahora es alcanzar un acuerdo que permita reducir la cantidad de postulantes y evitar una dispersión de candidaturas. “Lo que tiene que haber ahora es consenso entre todos para encontrar uno o dos candidatos, pero no 10 como aquella vez”, planteó. Y resumió su postura con una frase: “Hay que desensillar hasta que aclare”, en referencia a la necesidad de esperar antes de acelerar definiciones electorales.
Sáenz descartó un outsider y pidió “sentido común”
Consultado sobre la posibilidad de que aparezca un outsider que pueda irrumpir en la carrera presidencial, Sáenz fue contundente y sostuvo que el próximo candidato debería ser un dirigente político con capacidad para construir consensos. “Tiene que ser un político con sentido común, con criterio y que el fundamentalismo no sirve”, afirmó.
En esa línea, cuestionó la lógica de la polarización y sostuvo que la sociedad no necesariamente está reclamando una “avenida del medio”, sino dirigentes capaces de escuchar y reconocer errores. “No podemos estar discutiendo ‘Kicillof no, porque Kicillof es comunista’ o ‘el otro es liberal’. Tiene que haber un punto”, sostuvo.
Asimismo, evitó mencionar nombres propios y sostuvo que serán los mandatarios provinciales quienes deberán definir, llegado el momento, quién tiene mejores condiciones para representar ese espacio. “Los gobernadores son los que pueden determinar, en su momento, quién de ellos los representa mejor. Acá no hay personalismos”, afirmó.
El mandatario también consideró que el escenario político cambió y que los partidos perdieron parte del peso que tenían en otras épocas. “Los partidos políticos desaparecieron y hoy la gente busca personas y vota a las personas”, señaló.
En ese sentido, advirtió que el respaldo electoral no está garantizado para ningún dirigente y vinculó el desgaste político con las dificultades económicas que atraviesan los argentinos. “Nadie tiene el voto asegurado, mucho menos en un país que vive en la desesperanza y el hartazgo”, afirmó.
Reclamo a Nación por las obras y una deuda de $45.000 millones
Por otra parte, Gustavo Sáenz también se refirió a la relación con el Gobierno nacional en materia de infraestructura y aseguró que existen trabajos que se realizan de manera conjunta, aunque cuestionó los retrasos en los pagos.
Entre las obras mencionó el Corredor Bioceánico, la recuperación de ramales ferroviarios y la Ruta Nacional 51, considerada estratégica para la salida de la producción salteña hacia el Pacífico. “Trabajamos con el Gobierno nacional en eso y también en recuperar los distintos ramales que van a poder abaratar la logística. También trabajamos con la ruta 51, que es nuestra salida al Pacífico”, explicó.
El gobernador detalló que la deuda vinculada con obras de infraestructura ronda los $45.000 millones y relató que la Provincia incluso tuvo que adelantar certificados para evitar que empresas abandonaran los trabajos. “Nosotros adelantábamos los certificados que les debían y después Nación nos devolvía ese dinero para que las empresas no abandonaran las obras”, explicó.