SALTA – Tras el violento ataque a pedradas contra una patrulla de la Prefectura en el municipio salteño de Aguas Blancas, la tensión en la frontera norte adquiere una dimensión de fuerte disputa política y partidaria. El Gobierno de la Nación ratificó que sostendrá de manera irreversible los operativos federales en las zonas fronterizas desreguladas. Desde la cartera de Seguridad asociaron de forma directa las agresiones y la resistencia civil con la afectación de cajas económicas y de intereses políticos locales consolidados durante gestiones previas.
En el marco del reordenamiento del área de frontera en el río Bermejo, la directora Nacional de vigilancia, control de frontera, hidrovías y centro monitoreo del Ministerio de Seguridad, Virginia Cornejo, explicó que la firmeza de los nuevos controles estatales generó fricciones con sectores habituados a la informalidad. En este sentido, la funcionaria detalló el posicionamiento inflexible de la gestión: «El control vino para quedarse y por supuesto que con en este control se tocan intereses no solo económicos sino también políticos y se reacciona de esta manera».
La funcionaria nacional vinculó este cambio de paradigma directamente con el resultado electoral y el recambio institucional en la Casa Rosada. En sus declaraciones, trazó un fuerte contraste partidario respecto a las políticas fronterizas de los gobiernos anteriores en el norte argentino: «nosotros ya habíamos perdido, hasta que ingresó la nueva gestión justamente de los libertarios de Javier Milei, el río Bermejo estaba prácticamente perdido y utilizado por los lineamientos y demás que aplicaban desde Bolivia, no desde Argentina».
Asimismo, Cornejo defendió la necesidad de regularizar el comercio minorista fronterizo y justificar los estrictos decomisos llevados a cabo por las fuerzas de seguridad: «se decomisó mercadería por casi 10 millones de pesos a un solo bagallero que estaba traficando con eso y no le gustó y bueno lo sentimos mucho».
La ofensiva de ordenamiento estatal que encabeza la administración federal no se restringe exclusivamente al plano mercantil, sino que también atañe a la soberanía territorial de la provincia frente a situaciones irregulares. La Directora Nacional advirtió sobre la delicada problemática detectada en la zona del río Tarija, desmitificando que se trate de un conflicto técnico de demarcación de límites internacionales: «Lo que pasa es que los bolivianos se metieron en un territorio que no les corresponde». Ante esta situación, destacó el rol de la diplomacia argentina en Tarija para acompañar a los pobladores salteños afectados.
En el cierre de su análisis político, Cornejo reafirmó su absoluto alineamiento institucional y el carácter dogmático de las decisiones tomadas bajo la órbita de su ministerio. Sostuvo que el rumbo trazado por el Ejecutivo es inamovible de cara al futuro del país: «En el caso mío que soy del Ministerio de Seguridad Nacional tengo una ministra que nos conduce bajo los lineamientos del nuevo presidente, del presidente Javier Milei, que quieren recuperar la seguridad para la Argentina y que no se va a aflojar en ese sentido”.
Fuente: Qvo Vadis