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Coparticipación: mapa del descontento fiscal argentino ¿Qué lugar ocupa Salta?

Las transferencias automáticas cayeron 0,1% interanual en agosto y acumulan una baja real del 1,2% a nivel nacional.

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(SALTA).- Por Diego Nofal El consolidado de transferencias automáticas a las 24 provincias argentinas totalizó en agosto 6,85 billones de pesos, con una variación real interanual de -0,1% que confirma la tendencia contractiva. La caída frente a julio fue del -7,2%, un número que refleja la volatilidad de un sistema de coparticipación que parece moverse al ritmo de los humores políticos, y tiene su impacto en Salta.

El acumulado enero-agosto llegó a 54,77 billones de pesos constantes, un nivel que queda por debajo de los registros de 2023 y 2022. Este desempeño solo supera, aunque muy levemente, al piso de 2024 con +2,9%, lo que convierte al acumulado actual en el segundo más bajo desde 2018.

Salta recibió en los primeros ocho meses del año 1.938.618 millones de pesos corrientes, con una baja real interanual del 0,6% y un ingreso per cápita de 1.304.134 pesos. El desempeño salteño en agosto mostró envíos por 254.199 millones de pesos corrientes y una caída del 0,2% interanual, con una pérdida per cápita de 432 pesos.

La composición de los envíos revela que la coparticipación federal aportó 232.135 millones con una variación positiva del 0,1%, un dato prácticamente plano en términos reales. Las leyes especiales alcanzaron 9.663 millones y la Compensación del Consenso Fiscal registró 12.400 millones con una retracción del 5,3% que golpeó las cuentas provinciales. El ranking de provincias menos afectadas ubica a Salta en el segundo lugar con una retracción acumulada del -0,6%, solo detrás de Catamarca que logró el positivo.

Este desempeño coloca a la provincia muy por encima del promedio nacional que acumula una retracción del 1,2% en los primeros ocho meses del año calendario. Le siguen a Salta, entre las jurisdicciones menos afectadas, Buenos Aires y Neuquén con -0,9% cada una y Tucumán con -1,1%. En el otro extremo se encuentra CABA con el peor desempeño del país al mostrar -2,2%, seguida por La Rioja con -1,6% y Entre Ríos con -1,5%.

A nivel nacional, la Coparticipación Federal cae 2,3% acumulado interanual traccionada a la baja principalmente por el IVA, mientras que las Leyes Especiales suben 11%. La Compensación del Consenso Fiscal crece 7,1% en el consolidado de todo el país, aunque ese alivio es tan relativo como la promesa de un político en campaña electoral. El informe de Politikon Chaco atribuye la debilidad de agosto a la caída del IVA con -5% y de los impuestos internos con -18%.

El impuesto a las Ganancias mostró una suba real del 9%, pero ese respiro no alcanza para compensar el desplome de los otros tributos que alimentan la masa coparticipable. Entre las leyes especiales, el Impuesto a los Combustibles Líquidos subió 11% y el Monotributo traccionó al alza con un impresionante +32,6% que sorprendió a los analistas. En cambio, Bienes Personales cayó -4,6% y el Régimen de Energía Eléctrica dejó de girar fondos con una caída del 100% absoluta.

La pérdida acumulada de Salta por 13.165 millones de pesos en lo que va del año representa una sangría silenciosa que afecta la capacidad de pago de la provincia. El gobierno provincial implementó medidas de austeridad que incluyen el congelamiento de salarios de funcionarios y la suspensión de contrataciones discrecionales. Estas decisiones reflejan la gravedad de un escenario donde hasta los gastos más básicos se vuelven cuestionables para la administración pública local.

La comparación con otras provincias muestra que Salta no está sola en esta travesía del desierto fiscal, pero eso no hace más llevadero el peso de la crisis. Explicar a los ciudadanos por qué los recursos que antes llegaban ahora se evaporan en el camino se convierte en un ejercicio de malabarismo político diario. El mapa del descontento fiscal tiene a Salta en una posición que algunos calificarían como privilegiada dentro de la tragedia colectiva nacional.

Sin embargo, para los salteños que ven cómo se postergan las obras y se dilatan las soluciones, ese privilegio resulta tan útil como un paraguas en un diluvio financiero. La realidad es que los números fríos no mienten y el ajuste nacional golpea con dureza aunque la provincia caiga menos que otras en la estadística. El futuro inmediato dependerá de la capacidad de gestión local para sortear este temporal sin que los servicios esenciales se resientan más de lo que ya lo están haciendo.