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Opinión

La Libertad Avanza Salta asegura que la crisis de consumo y producción en Salta es culpa de los impuestos locales

El bloque libertario propone congelar la Unidad Tributaria y cuestiona el impacto de los impuestos sobre la economía salteña.

La Libertad Avanza Salta asegura que la crisis de consumo y producción en Salta es culpa de los impuestos locales
La Libertad Avanza Salta asegura que la crisis de consumo y producción en Salta es culpa de los impuestos locales

(SALTA) Por Diego Nofal.- La Libertad Avanza Salta ha encontrado al fin al culpable de todos los males económicos que aquejan a la provincia, y no, no es la sequía, ni la falta de inversión, ni siquiera la compleja macroeconomía nacional. El diputado provincial Franco Lastra, con la certeza que otorga el manual libertario recién adquirido, señala con el dedo a la presión tributaria como la única responsable de la caída del consumo y la paralización de la producción.

Según el legislador, la solución es tan sencilla como mágica, basta con reducir impuestos y el dinero comenzará a fluir como el maná en el desierto, aunque por ahora solo fluyen las declaraciones grandilocuentes.

Lastra argumenta que Salta ostenta el dudoso privilegio de ser la cuarta provincia con mayor presión tributaria del país, un ranking donde competir no debería ser motivo de orgullo para ningún gobernante. El dato, extraído de informes de la Fundación Mediterránea, coloca a la provincia en un podio que pocos desean habitar, solo superada por Misiones y otras jurisdicciones igualmente castigadas por su propia voracidad fiscal. Sin embargo, el diputado omite mencionar que gran parte de los recursos provinciales provienen de la coparticipación federal, esos fondos que desde Nación llegan para tapar los agujeros de una gestión que prefiere quejarse antes que administrar.

El razonamiento de La Libertad Avanza Salta resulta tan impecable como una coartada perfecta, todo es culpa de los impuestos y nada tiene que ver con la falta de políticas activas para incentivar la producción local. El diputado Lastra, en su afán por simplificar la realidad, olvida que la competitividad de una economía depende de múltiples factores, entre ellos la infraestructura, la logística y la calidad de los servicios públicos que el Estado debe garantizar. Pero sería demasiado pedirle a un libertario que reconozca que el Estado también puede ser parte de la solución y no únicamente el problema de todos los males argentinos.

Mientras tanto, los comerciantes y productores salteños esperan sentados esa famosa baja de impuestos que promete el partido de la motosierra, aunque por ahora solo ven cómo sus costos se disparan y sus ventas se desploman. La realidad del día a día muestra que, más allá de los discursos encendidos, la carga tributaria sigue siendo un escollo real, pero también lo es la incertidumbre y la falta de un plan económico claro que trascienda las ocurrencias de turno. Lastra insiste en que si el productor no pagara Ingresos Brutos en cada eslabón de la cadena, el costo final sería un 20% menor, una cuenta que suena bonita en el papel pero que ignora la complejidad de los procesos productivos reales.

La propuesta de congelar la Unidad Tributaria durante un año, presentada por el bloque libertario, suena más a un parche temporal que a una solución estructural para el problema de fondo que aqueja a la economía salteña. Resulta curioso que, mientras claman por menos impuestos, los mismos legisladores no propongan una reducción del gasto público superfluo que tanto critican, más allá de los discursos de campaña que ya quedaron en el olvido. La coherencia, al parecer, es un lujo que no todos los políticos pueden permitirse, especialmente cuando se trata de llevar a la práctica aquello que se predica con tanta vehemencia desde la tribuna.

El verdadero desafío para La Libertad Avanza Salta no será señalar al fisco como el enemigo público número uno, sino demostrar que sus recetas milagrosas funcionan en un territorio con realidades mucho más complejas que un simple problema de alícuotas impositivas. Mientras tanto, los salteños seguirán pagando facturas de luz donde más de la mitad del importe corresponde a impuestos y tasas municipales, una realidad que ningún discurso político podrá disimular por mucho tiempo. Quizás, cuando el polvo de la campaña se asiente, los funcionarios de La Libertad Avanza comprendan que gobernar no es solo diagnosticar problemas sino también ejecutar soluciones concretas y efectivas para la gente.