(SALTA).- (Por Diego Nofal).- Recrudece la pelea por quién representa a Milei en Salta y el concejal Rodrigo Quinteros desafía a Alfredo Olmedo y Emilia Orozco. Quinteros aseguró que la senadora nacional no competirá por la gobernación porque «ya arregló con el gobierno», sin precisar cuál ni aportar pruebas públicas del supuesto acuerdo. Con el anuncio de una nueva Casa de la Libertad, busca convertir su ruptura en una alternativa dentro del espacio libertario.
Al enfrentarse con Olmedo y Orozco, el concejal pone en cuestión la autoridad de quienes conducen el espacio en Salta y busca instalar una pregunta para ambos: ¿representan el proyecto de Javier Milei o administran una estructura propia con los colores del Presidente? Su última intervención apuntó directamente contra la senadora nacional. «No va a ser candidata a gobernadora de Salta. Ya arregló con el gobierno«, aseguró.
La declaración contiene una acusación política que exige precisiones: Quinteros no identificó al gobierno al que se refiere ni presentó elementos que permitan dar por acreditado ese supuesto acuerdo, pero siendo parte del espacio se podría concluir que maneja información sensible al respecto. Lo que sí está confirmado es el planteamiento público de la situación por parte del edil y responsabilizar a Orozco por las expectativas que alimenta dentro de su espacio.
«Señora Orozco, deje de mentirle a los afiliados, a los militantes, y deje de mentirle a la dirigencia que de buena fe está militando dentro del espacio. Es momento que se saque la careta y diga la verdad». Con esta posición, Quinteros busca interpelar a quienes sostienen la construcción territorial y podrían sentirse utilizados si una eventual candidatura terminara subordinada a acuerdos que desconocen.
Allí aparece el movimiento más ambicioso del concejal. Su confrontación viene acompañada por el anuncio de la «verdadera Casa de la Libertad», presentada como un lugar abierto a la participación y orientado a construir los consensos que necesitan Javier y Karina Milei. La denominación ya contiene un desafío: si la suya es la «verdadera», está cuestionando la legitimidad política de la que conduce el olmedismo.
También hay una contradicción que Quinteros explota. Olmedo, proveniente de Ahora Patria y luego integrado al armado libertario, quedó asociado a una conducción que el edil cuestiona por cerrada. Al calificarlos de sectarios, procura enfrentar la promesa de apertura y renovación del mileísmo con las prácticas de sus referentes provinciales. Es una disputa por el funcionamiento del partido, pero también por el derecho a hablar en nombre de la libertad.
La nueva sede puede darle a esa impugnación una expresión concreta. Un dirigente que cuestiona por redes consigue visibilidad; uno que reúne militantes, organiza actividades y ofrece un lugar de pertenencia empieza a construir poder. Quinteros parece buscar ese pasaje: transformar el descontento con Olmedo y Orozco en una corriente capaz de disputarles representación. La pelea por la representación de Milei en Salta está lejos de resolverse y promete sumar nuevos capítulos en los próximos meses.