(SALTA).- (Por Diego Nofal).- El Parlamento del Norte Grande respaldó las gestiones del gobernador Gustavo Sáenz por los ramales C14 y C15 del Belgrano Cargas pero ese apoyo político no modificó los alcances del acuerdo con Nación. Los vicegobernadores de la región firmaron un pronunciamiento en Corrientes que refuerza la posición salteña ante la Casa Rosada aunque el respaldo es valioso en términos simbólicos. Los trenes siguen esperando algo más que declaraciones porque las obras no tienen garantías completas ni plazos ciertos para ejecutarse en la provincia salteña este año.
El acuerdo anunciado con el jefe de Gabinete nacional Diego Santilli prevé una adenda para el C14 y la búsqueda de financiamiento internacional para el C15. Esa fórmula deja el primero de los ramales sujeto a una negociación posterior entre el futuro concesionario y las empresas mineras de la región andina. El segundo queda atado a gestiones que dependen del Ministerio de Economía y que no equivalen a una obligación contractual de inversión para la provincia.
El vicegobernador Antonio Marocco destacó el valor geopolítico del tren y pidió sostener el esfuerzo hasta que los compromisos se concreten en obras reales para el norte. La frase es correcta y hasta necesaria pero también revela que el oficialismo provincial sabe que el respaldo del Norte Grande no alcanza para cambiar la realidad. Los pronunciamientos regionales son útiles para visibilizar un reclamo aunque no reemplazan la letra chica de un pliego de licitación ni la voluntad política de Nación.
La diferencia entre el C14 y el C15 es relevante porque para el ramal que va a Chile se abrirá una instancia de negociación entre el concesionario y las mineras. Para el que va a Bolivia se buscará financiamiento internacional que no está garantizado y que depende de gestiones que pueden demorar años o fracasar. Esa asimetría deja al C15 en una situación más frágil y expone la falta de una política ferroviaria seria para todo el norte argentino en su conjunto.
El respaldo del Norte Grande también debería servir para preguntar por qué las provincias del norte argentino tienen que mendigar obras ferroviarias que son estratégicas para el desarrollo del país. El Belgrano Cargas no es un capricho salteño ni un proyecto regional sin impacto nacional porque es la columna vertebral logística de una economía que exporta litio cobre y productos agropecuarios. Postergar esas obras es postergar el desarrollo de una región que aporta divisas y empleo mientras la Nación promete soluciones que no llegan con urgencia.
Sáenz consiguió un respaldo político que fortalece su posición negociadora y eso no es menor en la interna con la Casa Rosada nacional de fondo actual. Pero el gobernador sabe que los pronunciamientos no ponen un solo riel ni financian un solo kilómetro de vía porque la política ferroviaria requiere decisiones ejecutivas y compromisos presupuestarios. El Parlamento del Norte Grande hizo su trabajo al acompañar el reclamo salteño aunque el trabajo verdaderamente importante sigue pendiente en Buenos Aires y los trenes siguen siendo una promesa.





