(SALTA).- (Por Diego Nofal).- La propuesta del vicegobernador Antonio Marocco de extender los mandatos y eliminar las elecciones de medio término es una señal de alarma que la ciudadanía salteña no debería pasar por alto. Marocco planteó la necesidad de «hacer elecciones cada cuatro años» y reducir la cantidad de urnas, un argumento que, presentado como una medida de eficiencia, esconde una vocación de perpetuación en el poder que contradice los principios más básicos de la alternancia republicana. La idea de estirar los mandatos no es nueva en la política argentina, pero en Salta adquiere un tinte particular porque proviene de un gobierno que ya ha ocupado el poder durante varios períodos consecutivos.
La excusa de la eficiencia administrativa es tan vieja como el poder mismo. Cada vez que un oficialismo propone alargar los mandatos, lo hace invocando la necesidad de «dar continuidad a las políticas públicas» o de «evitar el desgaste de las campañas permanentes». Marocco no es la excepción, pero su propuesta ignora que la alternancia y la rendición de cuentas son los pilares de una democracia saludable, y que las elecciones de medio término, lejos de ser un obstáculo, son una oportunidad para que la ciudadanía evalúe y corrija el rumbo.
El contexto provincial agrava la preocupación. Salta viene de años de un oficialismo que ha controlado la legislatura, los municipios más importantes y los organismos de control, y que ahora busca extender su dominio en el tiempo. La propuesta de Marocco no puede analizarse en abstracto, sino como parte de una estrategia más amplia para consolidar un proyecto hegemónico que reduzca los espacios de disenso y dificulte la renovación política.
La ciudadanía salteña merece un debate serio sobre el sistema electoral, pero ese debate debe incluir la reducción de los mandatos, la eliminación de las reelecciones indefinidas y la introducción de mecanismos de participación directa. La propuesta del vicegobernador va en la dirección opuesta y debería ser rechazada por todos los sectores que creen en una democracia vibrante y plural.
El oficialismo provincial tiene la oportunidad de demostrar que su compromiso con las instituciones es genuino y no meramente declamativo. Si Marocco insiste en su idea de estirar los mandatos, estará confirmando que el poder, para algunos, es un fin en sí mismo y no un instrumento para servir a la comunidad.









