Connect with us

Hi, what are you looking for?

Elintra.com.arElintra.com.ar

Policiales

Caso Sandra Palomo: el juicio llega a su fin y aún hay dudas del móvil y mecánica de crimen

La reciente reconstrucción del homicidio, lejos de disipar dudas, prácticamente las consolidó. Con ese escenario, hoy el tribunal escuchará a los últimos testigos, para luego dar lugar a los alegatos. El veredicto se conocerá este miércoles.

Sandra Palomo
Sandra Palomo
banner



Después de casi un mes de debate, el juicio por el crimen de la docente Sandra Palomo, asesinada el 31 de agosto de 2019, entra desde hoy en su recta final. Pese a la cantidad de testimonios y pruebas desarrolladas, entre ellas la reconstrucción del crimen, aún no quedó claro cuál o cuáles fueron las razones del crimen, como así tampoco la mecánica del homicidio.

Los jueces del tribunal, Norma Vera, Maximiliano Troyano y Roberto Lezcano, tendrán una difícil tarea, pues el caso no está nada claro. Y no respecto al rol de los cuatro acusados, sino al hecho mismo, pues la hipótesis de que el asesinato fue obra del menor de 15 años, confeso y sobreseído por inimputabilidad, dejó de ser creíble.

El juicio, antes que todo, se sigue por la posible participación secundaria de Ian Esteban Caro, Ricardo Nahuel Bonifacio y dos menores, quienes entraron en escena después de cometido el asesinato de Palomo, ocurrido poco después del mediodía en el subsuelo del supermercado de Vea de Tres Cerritos.

Allí, y según la hipótesis de la fiscalía, el menor de 15 años la atacó a cuchilladas y luego cargó el cuerpo agonizante de la docente en la caja de la camioneta Toyota de la víctima, en la cual el adolescente se marchó del supermercado, sin que nadie se haya percatado del crimen.

Con la mujer muriéndose desangrada en la caja, el menor visitó a sus amigos, alardeó de ser el dueño de la camioneta, y junto a los dos menores ahora juzgados, se fue de parranda por varios lugares de la ciudad, incluso logró evadir un control vehicular en la zona de villa María Ester.

En su raid, el menor sumó a su empresa criminal a Caro y Bonifacio, con quienes luego fue a deshacerse del cadáver de la docente en un descampado colindante al barrio Solís Pizarro, en la zona oeste, donde al día siguiente, el 1 de septiembre, una pareja de vecino encontró el cuerpo y alertó a la policía, que la había iniciado la búsqueda de la docente, incluso en horas de la mañana hallaron la camioneta de la víctima, a la vuelta de su casa en barrio Tres Cerritos.

La fiscalía llegó a juicio con la idea de consolidar esta teoría del caso, sin embargo, las dudas surgidas a lo largo del debate, complicaron todo el panorama, lo que favoreció la hipótesis de la querella, encargada por el abogado Javier Latorre, quien desde un inicio afirmó que los cuatro acusados y el menor asesino, no eran los únicos responsables del homicidio de Palomo.

Más dudas que certezas

Las dudas ingresaron al debate no sólo por el relato de los familiares de la docente, quienes apuntaron al viudo de Palomo como el presunto autor intelectual del crimen, algo que no quedó del todo claro, tanto por algunas contradicciones y, en especial, por el testimonio de una perito del CIF, quien descartó la participación de la pareja de la docente, puesta atravesaba y atraviesa un estado de salud mental que impiden tenerlo como instigador del homicidio.

Pese a ello, la querella siguió con la idea de que había otros implicados, teoría que sí fue sustentada por un perito de parte que declaró en el debate, quien dejó por sentado que las heridas que recibió la docente, al ser atacada, indudablemente exigen la intervención de, al menos, dos o más personas.

Este testimonio, sumado al de otro testigo, que terminó detenido a pedido de la fiscalía, abonaron la idea de que la versión de la fiscalía no es la pura verdad de lo sucedido. Cabe mencionar a todo esto que, en el arranque del juicio, el mismo menor de 15 años, se sentó y le endilgó el crimen a otro de los menores juzgados.

La gota que colmó el vaso, en tanto, llegó cuando se realizó la reconstrucción del crimen de la docente, medida judicial de la que participó el tribunal, los acusados y las partes, oportunidad en la que las dudas respecto a si el menor cometió solo el crimen se fortalecieron.

Es que la reconstrucción, en este caso, se realizaron con policías que simularon a la víctima y el presunto asesino. La anterior, se había realizado con muñecos, casi a medida de la teoría de la fiscalía. Ahora, sin embargo, los jueces vieron que el menor no pudo haber perpetrado solo, tanto el ataque como haber cargado el cuerpo de la docente en la caja de la camioneta.

En el resto de la reconstrucción, en tanto, se escenificó cómo fue la participación de los cuatro acusados, quienes aseguran que, si bien estuvieron con el menor en la camioneta, nunca supieron que el mismo llevaba a la docente en la caja.

En busca de recuperar terreno, la fiscalía presentó el viernes a un amigo del menor asesino, quien aseguró haber recibido mensajes del homicida, en los cuales le dijo que había matado a una señora y que lo hizo para apropiarse de la camioneta.

La hipótesis del robo, sin embargo, también se cayó, pues el rodado apareció a la vuelta de la casa de la víctima. En su testimonio, el amigo del menor, dio a entender que el robo del rodado habría sido cometido como una prueba de valor del confeso asesino.

Entre el martes y miércoles, durante los alegatos, la disputa de la fiscalía no será contra las defensas, sino con la querella, que históricamente acompaña la acusación, algo que en este caso no sucede, pues desde un inicio el querellante tomó distancia de la representante del Ministerio Público Fiscal.

A rio revuelto, las defensas intentarán sacar el mejor provecho de esta interna entre los acusadores, escenario del cual el tribunal deberá extraer un veredicto que no sólo sea el acorde para los acusados, sino también brinde una explicación lógica de lo sucedido con la docente.