SALTA – Tal como lo ordenó la Corte Suprema de Justicia de la Nación, el jueves pasado, Santos Clemente Vera fue liberado ayer a la tarde, tras una mañana ajetreada que comenzó a las 7 de la mañana en la ciudad judicial, con un par de escritos remitidos por los abogados Roberto Reyes y Santos Vargas, sus defensores.
El derrotero comenzó en la Sala II del Tribunal de Juicio, ex Cámara 2 del Crimen que juzgó y absolvió a Vera como partícipe del doble asesinato de las turistas Cassandre Bouvier y Houria Moumni, hecho ocurrido el 29 de julio de 2011, en el Mirador de la Quebrada de San Lorenzo.
En ese juicio, el tribunal compuesto por los jueces Carlos Pucheta, Bernardo Ruiz y Ángel Longarte, condenaron prisión perpetua al confeso Gustavo Lasi, pero absolvieron a Vera y a Daniel Vilte Laxi, los otros dos acusados que llegaron a juicio como principales autores del doble crimen.
La absolución de Vera, sin embargo, fue apelada por el fiscal Federico Obeid, lo que provocó la intervención de los jueces Luciano Martini y Rubén Arias Nallar, de la Sala III del Tribunal de Impugnación, quienes revocaron el fallo de la cámara y, lejos de ordenar un nuevo debate, directamente condenaron a Vera a prisión perpetua.
En respuesta, los abogados Reyes y Vargas apelaron esta decisión ante la Corte de Justicia de la Provincia, donde le cerraron la puerta en dos ocasiones, por lo que la defensa acudió en “queja” ante la Corte Suprema, la que finalmente le dio la razón y anuló la condena a perpetua de Vera y ordenó que se emita un nuevo fallo al respecto.
Pedido formalizado
En ese marco, los defensores acudieron a la Sala II para pedir la liberación de Vera, pues entienden que la anulación del fallo de Impugnación retrotrae todo a lo resuelto por los jueces de juicio, quienes absolvieron a Vera, quien aguardaba por minutos que le abrieran las puertas de su celda en Villa Las Rosas.
Formalizado el pedido de libertad, el tribunal, ahora con nuevos jueces, dijo que no habían sido notificados legalmente de la decisión de la Corte Suprema, lo que generó zozobra en ambos defensores, quienes acudieron a la Corte de Justicia local a fin de saber si ese tribunal ya había sido notificado, pero nada de eso había sucedido.
Al borde de la desesperación, y la ira por la impotencia de no poder sacar a Vera de la cárcel debido a cuestiones burocráticas, los abogados no se movieron de la ciudad judicial. Recién pasada las 9, la Corte de Justicia reconoció la notificación de la sentencia de la Corte Suprema.
Lo que siguieron fueron innumerables suspicacias y especulaciones respecto a si los jueces de Corte iban a dejar ir a Vera sin ninguna traba. Aunque hubo algunos movimientos para impedir que Vera sea liberado, la presidenta de la Corte, Teresa Ovejero finalmente tomó el sartén por el mango y firmó un oficio para que Vera sea liberado.
Liberado
Pasada las 13.30, Santos Vera piso la vereda del penal en libertad. Lo esperaba toda su familia, un gran número de periodista y sus defensores, quienes lo recibieron con los brazos abiertos. Hubo lágrimas y hasta llanto incontenible, entre los familiares.
Vera no defraudó a los periodistas, pues dejó varias frases picantes, con serios cuestionamientos a la justicia salteña. Luego, el baqueano desapareció entre los brazos de sus hermanos y demás parientes, quienes se lo llevaron a casa, en la localidad de San Lorenzo.
Allí, el llanto quedó de lado y dio paso a un festejo inolvidable, el que se matizó con empanadas al horno de barro, el menú preferido de Vera, quien por más de diez años se tuvo que adaptar a la comida carcelaria, distante de las comidas más tradicionales de su familia.
Aunque la libertad se festejó como un triunfo, entre los defensores hubo mucha cautela. Ninguno afirmó que ya estaba todo, pues aún no se puede dar por descartado un nuevo fallo que invite a la fiscalía a pedir un nuevo juicio contra Vera.
Al respecto, el Procurador General, Pedro García Castiella, salió al cruce en los medios y bregó por una nueva investigación que los lleve a otro juicio, pues a su entender lo realizado por los jueces, hasta el momento, fue “bastante malo”.