SALTA (Diego Nofal).– El pasado domingo, la provincia de Salta vivió una jornada electoral que, lejos de ser una mera renovación legislativa, se convirtió en un terremoto político con epicentro en la capital. Las elecciones legislativas y municipales dejaron como saldo un mensaje claro de las urnas: el oficialismo capitalino, encabezado por el intendente Emiliano Durand, sufrió una derrota estrepitosa a manos del novel partido La Libertad Avanza.
Hasta hace apenas semanas, Durand parecía navegar en aguas tranquilas. Su liderazgo en la ciudad de Salta no sólo no mostraba signos de desgaste, sino que tampoco aparecía, al menos en el horizonte inmediato, un rival capaz de amenazar su eventual reelección en 2027. Sin embargo, la realidad demostró que el escenario político puede cambiar con la velocidad de un rayo. Quien emerge con fuerza ahora es Cornejo, un dirigente de perfil más combativo, que logró canalizar el descontento ciudadano y posicionarse con una sólida base de votos que lo proyecta como un serio aspirante a la intendencia capitalina.
Duro golpe a Emiliano Durand en Salta
El intendente Durand cometió un error clásico en política: subestimar al electorado. Su campaña fue tibia, casi testimonial. Participó con gestos mínimos, sin involucrarse de lleno en la contienda, como si la victoria estuviera garantizada por inercia. Pero cuando las encuestas internas comenzaron a marcar una caída estrepitosa en la intención de voto oficialista, reaccionó tarde y mal. La inauguración de obras de bajo impacto —como la costosa remodelación de la Plaza Alvarado, con una inversión de 400 millones de pesos para apenas unos retoques de caminería— fue un intento desesperado de revertir la tendencia, pero no hizo más que evidenciar su desconexión con las prioridades ciudadanas.
El resultado electoral no sólo revela el desgaste de una gestión que, en apenas dos años, pasó de la esperanza al desencanto. También marca el ascenso de una nueva fuerza política, La Libertad Avanza, que ha logrado capturar el voto de una ciudadanía harta de las formas tradicionales de hacer política. Cornejo, su figura más visible en esta elección, supo capitalizar ese sentimiento con un discurso fresco y directo, que sedujo especialmente a los sectores más jóvenes y desencantados.
En términos simbólicos y estratégicos, lo sucedido en la capital salteña tiene un peso enorme. Controlar la intendencia no sólo implica gestionar el distrito más poblado y económicamente relevante de la provincia, sino también tener una plataforma clave para disputar poder a nivel provincial. Lo que parecía un estanque dominado por un solo tiburón, ahora es escenario de competencia feroz.
En conclusión, la aparente hegemonía de Emiliano Durand ha durado poco. Apenas dos años después de su arribo al poder municipal, otro tiburón acaba de entrar al estanque. La política salteña acaba de encender una nueva etapa, más incierta, más competitiva y, sobre todo, más interesante.