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Salta

Piden agua y dignidad: una comunidad engañada por la política

«¿Dónde está el señor gobernador?», es uno de los reclamos de familias de la comunidad KM 6 de Tartagal.

Política

Desde hace tres días, un grupo de familias de la comunidad KM 6 de Tartagal se han reunido en la capital provincial, buscando respuestas sobre la construcción de un pozo de agua que permanece inconcluso.

Con el recuerdo fresco de una promesa incumplida, los líderes comunitarios expresan su frustración. “Nos cansamos de que nos estén mintiendo”, dice uno de ellos. “Ahora estamos aquí porque nos falta el agua, porque nuestros chicos no tienen acceso a un recurso básico. ¿Dónde está el señor gobernador?”.

La historia detrás de esta lucha es alarmante. Durante años, han solicitado la finalización de un pozo que, según informan, hace tiempo quedó estancado debido a problemas de la empresa encargada. “Hubo siete pozos que se completaron, pero el de kilómetro seis quedó olvidado”, añaden. Esta situación ha forzado a las familias a depender del agua de un tinaco que apenas se llena cada tres días, causando que, inevitablemente, los niños se enfermen por la ingesta de agua contaminada.

Acampando en la calle

Las condiciones en las que los miembros de la comunidad acampan son desgarradoras. “Estamos bajo los árboles, con frío, sin comida. No hemos comido nada en días”, relata una madre, visiblemente afectada por la situación. “Mis hijos han tenido que mendigar comida para poder resistir aquí, en la lucha”. Este mismo sentimiento se repite entre quienes las rodean; la impotencia y el sufrimiento son palpables entre los rostros cansados de aquellos que reclaman ser escuchados.

Una de las mujeres que se encuentra allí destaca la precariedad de su situación: “Nosotros, como pueblos originarios, también somos salteños. No solo somos un número en el padrón electoral, somos un pueblo que tiene necesidades”. La angustia se intensifica cuando se menciona que los niños de la comunidad no solo están desnutridos, sino que también han perdido la vida debido a enfermedades relacionadas con la falta de agua potable. “Este año, en mi comunidad, han fallecido cinco chicos, todos por desnutrición”, cuenta una líder comunitaria entre lágrimas. “¿Cómo no se va a enfermar un chico que toma agua de un tinaco que nos llena cada tres días?”.

La Realidad de la Comunidad

En sus testimonios, los miembros de la comunidad enfatizan la desesperante realidad que viven día a día. “A veces, el agua viene sucia y no podemos usarla. La falta de agua nos afecta en muchos aspectos, incluso en la educación de nuestros niños. Ellos van a la escuela sucios porque no hay agua para bañarlos”, expresa una madre. Esta queja crítica se ve reflejada en el lamento de haber tenido que presenciar la muerte de niños pequeños por falta de recursos. “Mi hermana perdió a su hijo, tenía solo diez meses”, dice una mujer visiblemente consternada. “Nadie nos ha ayudado”.

La supervivencia se ha convertido en un acto de resistencia, pero el costo emocional y físico es elevado. “Vimos a nuestros chicos tirados, y eso me causa tristeza, porque yo también soy salteño. Yo voté a este gobierno”, manifiesta un hombre, recordando cómo su confianza ha sido traicionada por quienes prometieron atender las necesidades del pueblo.

De Votos a Indiferencia

La relación entre la comunidad y sus autoridades electas es tensa y conflictiva. “Cuando ellos vinieron, se sacaron fotos con nuestros chicos, jugaron con nuestra necesidad”, relata un miembro de la comunidad, indignado. “Ahora, no tenemos ni un litro de agua, ni un gesto de apoyo. Nos están dando la espalda”.

Con cada voto entregado, las familias de KM 6 han respaldado a aquellos que prometieron soluciones, pero hoy se sienten abandonados. “El voto es importante”, dice una integrante de la comunidad. “Nosotros hemos estado aquí, haciendo nuestro trabajo para ellos, y hoy nos están ignorando”.

La indignación se siente en cada palabra, en cada relato. “Estamos cansados de estar tirados”, resume un hombre, advirtiendo que esta lucha no es solo por agua, sino por la dignidad humana. “Solo queremos ser escuchados y que nuestras necesidades sean atendidas.”