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José García rompe el oficialismo en Salta: «Me enteré por los medios que era intendente»

El concejal capitalino contó los motivos de su decisión y apuntó contra la falta de aviso institucional.

José García
José García

(Salta).- El concejal capitalino José García oficializó la fractura del bloque oficialista en el Concejo Deliberante de Salta al confirmar que su espacio, Yo Participo, abandonó el interbloque que integraba junto a las fuerzas aliadas al intendente Emiliano Durand. La decisión, que venía gestándose desde hace tiempo según las propias palabras del edil, terminó de precipitarse por un insólito episodio de descoordinación institucional que dejó al descubierto las tensiones latentes en la coalición de gobierno.

El detonante de la ruptura

El detonante de la ruptura fue una falla protocolar que García calificó como inaceptable. Durante la ausencia del intendente Durand por un viaje al exterior, el legislador se encontró con que había quedado al frente del Ejecutivo Municipal sin que nadie se lo comunicara. La noticia le llegó a través de las publicaciones de los medios de comunicación, una situación que consideró impropia del funcionamiento institucional que debería regir en la administración pública. La indignación del concejal se centró en la absoluta falta de aviso por parte de la presidencia del Concejo Deliberante.

Las palabras del edil

«Si veo en los medios de comunicación que soy intendente y que no aparezco en ningún lado, me estoy enterando algo por los medios y no de forma institucional», disparó García, dejando traslucir su malestar por lo que interpretó como una desconsideración política. Para el concejal, el episodio no hizo más que confirmar un patrón de desgaste en la relación con sus pares del oficialismo, una dinámica que, según sus dichos, ya arrastraba varios meses de diferencias no resueltas y canales de diálogo deteriorados.

La secuencia de los hechos

El edil reconstruyó minuciosamente la secuencia de hechos que desembocó en su alejamiento. Cerca del 20 de julio, una fotografía publicada por el presidente del Concejo Deliberante, Rodrigo Quinteros, encendió las primeras alarmas. «Ahí surge mi interrogante», relató García al percatarse de que Quinteros tampoco se encontraba en la ciudad. La cadena de ausencias era clara: el intendente en el extranjero, el titular del cuerpo deliberativo fuera de la capital salteña, y el concejal que debía asumir el mando sin saber absolutamente nada de la situación.

Falta de comunicación

Lo que más irritó a García fue la certeza de que la delegación de mando existía formalmente, pero la comunicación nunca bajó a su despacho. «Sé que la intendencia hizo la comunicación formal de la delegación. El tema es que yo jamás fui notificado formal ni informalmente, ni por WhatsApp ni por correo. No sabía que el presidente del concejo no estaba en la ciudad», enfatizó el legislador, describiendo un escenario donde la burocracia administrativa funcionó pero la articulación política brilló por su ausencia.

El malestar de fondo

Para el líder de Yo Participo, este desaire fue la gota que rebalsó el vaso de una relación ya desgastada con el resto del oficialismo. «Considero que somos un espacio que siempre está dispuesto a dialogar y debatir. Hace mucho tiempo que vengo teniendo situaciones que no me parece», expresó García, en una declaración que deja entrever que la falta de comunicación en torno a la intendencia interina fue solo la manifestación más visible de un malestar más profundo. La ruptura del interbloque, de esta manera, se presenta como el corolario inevitable de un vínculo político que ya no encontraba puntos de acuerdo.

El nuevo escenario político

La salida de Yo Participo del interbloque oficialista redefine el mapa de alianzas en el Concejo Deliberante de la capital salteña y abre un nuevo escenario de negociaciones para el gobierno de Emiliano Durand, que pierde una pata legislativa en un momento donde cada voto cuenta. El episodio, además, expone las dificultades del oficialismo para gestionar sus diferencias internas y deja planteado el interrogante sobre si la ruptura de García es un hecho aislado o el anticipo de un realineamiento más amplio en la política local. Mientras tanto, el concejal ya oficia de opositor sin haber cambiado de bando, sino simplemente dejando de pertenecer al bloque que lo ignoró cuando más lo necesitaba.