(SALTA).-( Por Diego Nofal)- El congreso de La Libertad Avanza en Salta dejó al descubierto la profunda desconexión entre sus líderes nacionales y los referentes locales como Emilia Orozco y Alfredo Olmedo. La ausencia total de funcionarios de primera línea convirtió el evento en una reunión de segunda categoría donde el único objetivo parecía ser demonizar a los periodistas locales.
Ni siquiera un ministro secundario o un secretario de estado se dignó a pisar el norte argentino, lo que evidencia el nulo interés de la Casa Rosada por esta provincia. Mientras tanto, los jóvenes militantes fueron sometidos a un régimen de censura feroz que prohibió cualquier tipo de diálogo abierto con la prensa local y regional del noroeste.
¿Qué esperaban los organizadores al vetar el acceso de los cronistas, acaso creían que sus consignas vacías y repetitivas podrían resistir el mínimo escrutinio de la prensa profesional? La medida no solo evidenció un miedo patológico a las preguntas incómodas de los periodistas, sino que también reveló la pobreza intelectual de un movimiento sin ideas claras.
El supuesto acto de formación juvenil se transformó en un monólogo autorreferencial donde los oradores se dedicaron exclusivamente a aplaudir sus propias ocurrencias vacías y sin ningún fundamento sólido. La formación política brilló por su ausencia durante todo el evento, y en su lugar floreció un culto a la personalidad que ridiculiza cualquier intento de debate serio.
Los referentes locales, incluidos Emilia Orozco y Alfredo Olmedo, prefirieron hacer la vista gorda ante esta censura mediática para no perder así su pequeña cuota de poder regional. La ironía es mayúscula cuando un partido que pregona la libertad de expresión como su principal bandera política impone el silencio absoluto a los jóvenes asistentes del congreso.
Este comportamiento no es nuevo en la política argentina de los últimos años, pero duele comprobar que la antidemocracia se disfraza de modernidad para engañar a las nuevas generaciones. Si esta es la escuela de dirigentes que propone La Libertad Avanza en Salta, entonces el futuro político del país se vislumbra más oscuro que el presente inmediato.
Los jóvenes que asistieron al congreso en Salta merecen respeto y formación política sólida, no ser utilizados como escudos humanos para justificar ataques sistemáticos contra la prensa libre. El congreso sin funcionarios nacionales de primera línea fue un espejo de la fragilidad institucional que padece este espacio político en todo el territorio nacional argentino y sus provincias. Mientras tanto, en Salta, Emilia Orozco y Alfredo Olmedo deberían reflexionar seriamente si vale la pena bailar al son de una orquesta que no los invita a tocar ni a dirigir.