(SALTA).- (Por Diego Nofal).- El dirigente Pablo Kosiner confirmó que el espacio Fuerza Patria competirá de manera autónoma en los próximos comicios provinciales, con candidatos en toda la provincia y una línea divisoria clara frente al modelo libertario. La definición es políticamente relevante porque ordena el tablero opositor, pero también plantea dudas sobre la solidez de una alternativa que todavía no muestra propuestas concretas.
Kosiner tiene oficio político y conoce los tiempos electorales, y su decisión de despegarse del oficialismo nacional y provincial es una señal que muchos esperaban. Sin embargo, la autonomía que proclama no alcanza por sí sola para construir una opción competitiva si no viene acompañada de un programa de gobierno y de una estructura territorial que no dependa solo de acuerdos de cúpula.
La referencia a la línea divisoria con el modelo libertario suena más a una necesidad de diferenciación que a una elaboración programática madura. Fuerza Patria anunció un acercamiento con el Frente Renovador de Sergio Massa y busca sumar sectores por fuera del peronismo tradicional, pero esa amplitud puede diluir el perfil propio si no se definen prioridades claras.
La oposición salteña tiene una deuda pendiente con los ciudadanos que no se sienten representados ni por el oficialismo provincial ni por La Libertad Avanza, y esa deuda no se paga solo con anuncios de autonomía. Kosiner y su espacio deberían explicar cómo piensan resolver los problemas de empleo, seguridad, educación y salud que afectan a los salteños todos los días.
La autonomía proclamada también puede ser una manera de evitar la discusión sobre alianzas incómodas, porque toda construcción política implica cesiones y renuncias que no siempre se explican en público. Fuerza Patria tendrá que rendir cuentas de sus acuerdos y de sus silencios si pretende erigirse en una alternativa creíble y no solo en un refugio para dirigentes desplazados.
El calendario electoral ya está en marcha y los espacios opositores se mueven, pero el riesgo de la fragmentación sigue presente. Kosiner tiene la oportunidad de construir algo distinto, aunque para eso necesitará más que una conferencia de prensa y una línea divisoria bien enunciada.









