(SALTA).- (Por Diego Nofal).- La provincia de Salta ya tiene una fecha probable para las elecciones provinciales, el domingo 16 de mayo de 2027, y confirmó que los comicios serán desdoblados de los nacionales y que se eliminarán las PASO del sistema electoral provincial. La decisión, presentada como una cuestión de razonabilidad administrativa, merece una mirada más crítica sobre sus implicancias democráticas.
El desdoblamiento puede tener argumentos válidos en términos de logística y de priorización de los debates locales, pero también puede funcionar como un mecanismo para nacionalizar o desnacionalizar la elección según la conveniencia del oficialismo de turno. La política no es un ejercicio neutral y cada regla electoral que se cambia responde a una correlación de fuerzas que conviene analizar con detenimiento.
La eliminación de las PASO es el punto más delicado de esta reforma porque esas primarias, con todos sus defectos, servían como un filtro para que los partidos dirimieran sus internas y para que los ciudadanos tuvieran una instancia adicional de participación. Suprimirlas sin un debate amplio y sin explicar qué mecanismo las reemplaza suena más a una decisión de conveniencia que a una mejora institucional.
El oficialismo provincial argumenta que se mantiene el mismo sistema electoral y que la fecha es razonable, pero la razón no se impone por decreto ni por mayoría circunstancial. Una reforma de este tipo debería discutirse con todos los espacios políticos y con la sociedad civil, porque afecta la manera en que los salteños eligen a sus autoridades y no es un tema menor.
La fecha del 16 de mayo también merece atención porque condiciona los tiempos de campaña y la posibilidad de que los partidos más pequeños puedan organizarse y competir en igualdad de condiciones. Un calendario electoral no es solo una cuestión de agenda sino una herramienta que puede favorecer o perjudicar a determinados actores según cómo se diseñe.
Salta necesita reglas claras y estables que no cambien al ritmo de las conveniencias políticas, y la eliminación de las PASO sin un consenso amplio va en la dirección contraria. La democracia provincial se fortalece con más participación y no con menos instancias de discusión, aunque las urgencias del poder aconsejen lo contrario.






