(SALTA).-( Por Diego Nofal)- Ada Zunino lleva más de diez años siendo cuestionada por su desempeño y sin embargo sigue ocupando un lugar privilegiado en la Justicia de Salta. La magistrada que supo defender al diputado Kuldeep Singh con argumentos dignos de un estudio jurídico paralelo hoy goza de una salud institucional envidiable. La pregunta que muchos salteños se hacen en voz baja es cómo es posible que una funcionaria con semejante historial aún tenga su toga puesta. La respuesta parece estar más cerca del mostrador de un bar que de los libros de la biblioteca jurídica provincial.
El caso que destapó la olla podrida fue el del legislador Singh, imputado por robo doblemente calificado y privación ilegítima de la libertad en la empresa Nutribras S.A. Los diputados radicales Héctor Chibán, Mario Mimessi y Humberto Vázquez presentaron el pedido de jury con pruebas que hubieran hecho temblar a cualquier magistrado. La jueza Zunino, sin embargo, sostuvo que no había elementos suficientes para el desafuero y liberó a los cómplices del diputado con una soltura pasmosa. Los videos que mostraban el asalto comando fueron calificados por ella como material editado y digno de poca credibilidad.
El fiscal Federico Jovanovics había solicitado la detención y el desafuero del legislador, pero la magistrada decidió omitir ese pedido con una naturalidad desconcertante. Mientras los tres cómplices permanecían detenidos, Singh seguía en libertad gracias a una interpretación jurídica que solo ella parecía comprender. La Justicia salteña observaba el espectáculo con la misma indiferencia que un espectador de teatro ante una obra ya vista. La propia Cámara de Diputados aprobó por unanimidad los allanamientos y el desafuero, dejando en evidencia que el problema no era la falta de pruebas.
El presidente de la Cámara, Manuel Santiago Godoy, le sugirió a la jueza que leyera el Código Procesal Penal de Salta ante sus declaraciones públicas. Los diputados radicales calificaron la conducta de Zunino como maliciosa y temeraria, y señalaron un claro abuso de autoridad y prevaricato. La magistrada, lejos de mostrar arrepentimiento, salió a los medios a defender su postura con una convicción que muchos calificaron de sospechosa. La ciudadanía salteña miraba incrédula cómo una jueza se convertía en la mejor defensora de un diputado acusado de delitos graves.
El Jurado de Enjuiciamiento, presidido por el juez Fabián Vittar tras las excusaciones de Catalano y Sansón, determinó que no se podía destituir a un juez por un solo expediente. Los argumentos del tribunal sostuvieron que el mal desempeño exige un análisis global de la conducta, como si Zunino hubiera tenido una carrera intachable hasta ese momento. La resolución dejó a los radicales con la indignación a flor de piel y a la jueza con su cargo intacto. El diputado Chibán calificó los argumentos como vergonzosos y una afrenta para todos los salteños que creen en la justicia.
La decisión del Jurado de Enjuiciamiento fue un salvavidas de plomo para una magistrada que ya acumulaba sospechas y denuncias en su contra. Los representantes del tribunal, entre ellos el juez Guillermo Posadas y la fiscal Pamela Calletti, validaron una interpretación que beneficiaba claramente a la acusada. La excusación de Guillermo Catalano y Ernesto Sansón resultó particularmente conveniente para evitar que el proceso tuviera un desenlace incómodo. La ingeniería institucional que salvó a Zunino demostró que en Salta la justicia tiene dueño y no precisamente el pueblo.
Más de diez años después, Ada Zunino se desempeña como Defensora General de la Provincia, un cargo que la ubica en la cúspide del sistema judicial salteño. La misma jueza que protegió a un diputado acusado de robo ahora defiende los intereses de toda la provincia con un currículum que genera más dudas que certezas. La estructura política y judicial que la sostuvo en 2018 sigue intacta y operando con la misma eficacia de entonces. Los salteños, mientras tanto, asisten a este espectáculo con la resignación de quien sabe que los jueces pueden equivocarse pero nunca pagar por sus errores. La pregunta que permanece en el aire es si algún día la justicia será pareja para todos o si seguirá teniendo hijos y entenados como alguna vez denunció Chibán. El tiempo dirá si la historia de Zunino es un capítulo cerrado o apenas el inicio de una larga serie de impunidades.